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Puerto Serrano es una mediana población de 7.000 vecinos, blanca, apacible y hospitalaria, situada entre las sierras subbéticas y gaditanas y el rio Guadalete, lo que le proporciona una extraordinaria riqueza paisajística y la dota de abundantes parajes de gran belleza natural. ¿Cómo llegar a Puerto Serrano?
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Desde Madrid:
N-IV o Autovía de Andalucía hasta Jerez de la Frontera.
Enlazar con la A-382 en dirección Arcos de la Frontera. Siete kilómetros pasado Villamartín se encuentra el cruce de la A-382 con la CA-4404, carretera que muere en puerto serrano.
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MÁLAGA - PUERTO SERRANO:
Autovía N-331 hasta enlazar con la A-92.
Salir por la A-382 dirección campillos.
A-382 hasta el cruce con la A-376. Siete kilómetros más y ya estás en Puerto Serrano.
SEVILLA - PUERTO SERRANO:
La A-376 (Sevilla-Costa del Sol) que une Sevilla con la A-382 (Jerez-Antequera), pasa por las afueras de Puerto Serrano, con lo que se sale de Sevilla por dicha carretera y pasado Montellano, a diez kilómetros, está Puerto serrano.
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MÁLAGA - PUERTO SERRANO:
Desde Malaga
Autovía N-331 hasta enlazar con la A-92.
Salir por la A-382 dirección campillos.
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Desde Cadiz
Autopista A-4 hasta la salida de Arcos de la Frontera.
A-382 dirección arcos.
Siete kilómetros pasado Villamartín se encuentra el cruce de la A-382 con la CA-4404, carretera que muere en puerto serrano. |
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Desde Sevilla:
La A-376 (Sevilla-Costa del Sol) que une Sevilla con la A-382 (Jerez-Antequera), pasa por las afueras de Puerto Serrano, con lo que se sale de Sevilla por dicha carretera y pasado Montellano, a diez kilómetros, está Puerto serrano.
A-382 hasta el cruce con la A-376. Siete kilómetros más y ya estás en Puerto Serrano.
Historia
Silos prehistóricos, necrópolis de la Edad del Bronce, tumbas árabes, restos de poblamientos romanos y un importante legado cultural conforman el patrimonio de este pueblo de la Sierra privilegiado por el paso de culturas y civilizaciones . En Puerto Serrano, la naturaleza y la historia se abrazan de modo inigualable.
La privilegiada situación geoestratégica de Puerto Serrano posibilitó su pronto poblamiento, lo que ha dejado innumerables huellas en el término municipal.
Sus orígenes se remontan a tiempos prehistóricos y sus tierras han sido testidos del asentamiento de diferentes culturas. Esta ocupación ininterrumpida obedece a las distintas características geográficas que confieren al lugar unas favorables condiciones de habitabilidad. Entre ellas podemos citar: la proximidad del río Guadalete, que atraviesa ricas tierras de labor y que fue una importante vía de comunicación en tiempos prehistóricos e históricos; la posición estratégica en la que se establece, como zona fronteriza y, a la vez, de paso, por ser nexo entre distintos términos; y sus abundantes recursos naturales y económicos: agricultura, caza, extracción de minerales..
Son muchos los hallazgos arqueológicos que nos hablan del establecimiento humano en todo su término durante el Paleolíticos, Neolítico y Calcolítico. Pero es a comienzos de la Edad de Bronce, cuando la zona parece cobrar relevancia, como lo han demostrado las excavaciones arqueológicas realizadas en la necrópolis de cuevas artificiales correspondientes al II milenio a.C.
Posteriormente, turdetanos y romanos habitaron sus tierras. Del lugar donde estuvo la ciudad romana, Marciago, proceden importantes restos arqueológicos, como la escultura del dios Atis, columnas de marmol rojo, mosaicos que se encuentran en el Museo Arqueológico de Sevilla junto a 28 denarios oficiales romanos encontrados en la localidad y cuya cronología los sitúa entre el 149 Posteriormente, turdetanos y romanos habitaron sus tierras. Del lugar donde estuvo la ciudad romana, Marciago, proceden importantes restos arqueológicos, como la escultura del dios Atis, columnas de marmol rojo, mosaicos que se encuentran en el Museo Arqueológico de Sevilla junto a 28 denarios oficiales romanos encontrados en la localidad y cuya cronología los sitúa entre el 149 y el 77 a.C. Asímismo quedan vestigios de numerosas “villae”( explotaciones agrícolas) que se repartieron por todo el término. Se conoce también la necrópolis correspondiente a este momento, que ocupó varias hectáreas y de la que aun se pueden visitar varios enterramientos. Otra construcción de características romanas son los restos de “El Chaparral”, situados junto a la cañada real.
Correspondiente a época hispanomusulmana se conocen varios lugares en el término. Aun se conservan restos de antiguas fortificaciones (Gailir, El Castellar, Pozo Amargo) y de algunas alquerías con sistemas de almacenamiento (silos) como en la meseta en la que hoy se ubica la Ermita del Almendral.
En 1615 comenzó oficialmente la etapa de dependencia de Morón de la Frontera con la fundación de “Puerto Serrano” como tal. No obstante en 1835, tras un largo litigio, consigue la independencia. El papel de los guerrilleros de Puerto Serrano en el acoso y derribo de las fuerzas napoleónicas en la provincia fue fundamental, motivo por el que se les premió con la asistencia a la Constitución promulgada por las Cortes de Cádiz.
DEMOGRAFÍA
Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, hechos públicos en este mismo año, lejos de marcar un punto de inflexión en la línea de pérdida de población y envejecimiento de la misma en la comarca de la Sierra de Cádiz, continuaba profundizando en la tendencia, aunque de forma ligeramente más sensible, y con excepciones. La más singular de todas ellas es la protagonizada por Puerto Serrano, una localidad en la que el desarrollo de nuevas fórmulas de creación de empleo, fundamentados en una modernización sustancial de los sistemas de producción agrícola, se ha reflejado en un aumento prodigioso de la tasa de natalidad, que la ha llevado directamente a la cabeza de las poblaciones más jóvenes de Andalucía.
Los datos, tanto porcentuales como absolutos, hablan por sí solos: el 33,2% de la población total de Puerto Serrano tiene menos de 20 años, y el 17,3, menos de 10. Ello ha supuesto un incremento de más de mil personas (15,20%) en el volumen total de habitantes en la última década, en un pueblo que, recordemos, no llegaba a los 6.000. Esta relación entre desarrollo económico y crecimiento censal, también se ha reflejado en otras localidades de la comarca, como Prado del Rey o Alcalá del Valle, pero siguen siendo las menos frente a la pérdida de importantes núcleos de población, como Ubrique, Olvera o Villamartín. En todo caso se trata de un rayo de luz y una esperanza de futuro para acabar con el despoblamiento progresivo de las zonas rurales de la provincia.
A ello hay que añadir otro dato revelador. Según las tablas publicadas por el Instituto Nacional de Estadística, referidas a la población de los distintos municipios de la Sierra de Cádiz, Puerto Serrano es el sexto municipio que más ha crecido en términos porcentuales en la década 1991-2001, detrás de Chiclana, Puerto Real, Conil, Los Barrios y Chipiona. En total, 1032 habitantes más (15,20%).
Para Eugenio Martínez, de la Oficina de Estudios Demográficos de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, consultado a propósito de este reportaje, “las cifras de Puerto Serrano sólo son explicables por dos motivos: tiene que haber una estabilidad económica sin precedentes, que anima a los jóvenes a procrear con posibilidad de garantizar un sustento para la familia, o tiene que haber unas condiciones de planificación familiar muy peculiares, que tampoco sería impropio de zonas rurales, donde los embarazos no deseados rompen la media de las ciudades”. No obstante, el propio Eugenio Martínez señala que “por mis datos, tiene que ser una de las principales zonas de crecimiento porcentual de Europa, lo cual significa que, a este ritmo, pronto podría situarse en cifras cercanas a las de otras poblaciones cercanas cuyo crecimiento demográfico lleva años estancado, como Bornos”.
Otro elemento revelador es que la emigración dentro del territorio nacional también ha sufrido una reducción sin paliativos. Antes era habitual que las familias se trasladaran a otras zonas más desarrolladas para trabajar y que al final, o bien acabaran instalándose allí definitivamente, o bien apuntaban a sus hijos en otros registros civiles, con lo que no contaban para los estudios demográficos fiables.
En cualquier caso, Puerto Serrano tiene garantizada la supervivencia demográfica, lo cual es mucho más de lo que pueden decir poblaciones como Olvera, cuya fuga de ciudadanos la coloca al borde del precipicio.
ECONOMÍA: LA AGRICULTURA COMO MOTOR DE DESARROLLO
A principios de la década de los 90, la distribución censal por grupos de cultivos de las tierras labradas en Puerto Serrano que habría de mantenerse durante todo un lustro, se encuentra concentrada en cultivos herbáceos y olivar que, en conjunto, suponían el 98,8 por ciento. El 57% de las tierras de cultivo se dedican a cultivos herbáceos: 15% de cereal y 42 % de cultivos industriales.
Esta configuración viene justificada, según datos de la Consejería de Agricultura y Pesca reflejados en ESECA, por el rendimiento suficiente de la remolacha, el cultivo mayoritario en la comarca, un producto capaz de garantizar la supervivencia bajo mínimos de los agricultores, sin grandes "pelotazos" en el mercado, pero también con cierta estabilidad garantizada. El resto de las tierras cultivadas se divide entre cítricos y frutales, viñedo, hortalizas y otros. El regadío corresponde sólo al 2,78 por ciento de las tierras que se cultivan en las pequeñas vegas del Guadalete y arroyos, casi exclusivamente utilizables para autoconsumo. Como ya indiqué, las tierras de labor, por su situación de transición entre sierra y campiña, no poseen unas características de primera categoría por su propio origen geológico y edafológico, con lo que la potencionalidad productiva ya nace mermada. El resto de las tierras son de monte, que aunque poseen recuersos para subsistir, no es el hábitat idóneo para facilitar un desarrollo importante. Las causas que han conducido a la práctica continuada de este modelo de agricultura han sido, fundamentalmente, la facilidad del cultivo de estas especies, con un importante grado de mecanización y, por tanto, con mayores márgenes brutos de rentabilidad gracias a las subvenciones de las distintas administraciones. Sin embargo esta política parecía haber condenado a Puerto Serrano al paisaje del monocultivo, con importantes problemas de erosión de los suelos, de incremento de insumos (fertilizantes, semillas) y de la total y absoluta dependencia de subvenciones para poder componer una renta familiar digna de la unidad familiar. De la misma manera se limitó la biodiversidad local, tan rica en la comarca, debido a la homogeneización de variedades comerciales.
De esta marabunta de significativos datos podemos concluir que el aprovechamiento agrario de la superficie de su término era mínimo en comparación con el resto de la comarca. La diversificación de los productos era excesivamente limitada, con lo que un año de mala cosecha en un pueblo cuya subsistencia respecto a valores endógenos prácticamente dependía de un par de productos, resultaba devastador.
En 1997 los agricultores de la sociedad cooperativa "El Picacho" se dedicaba en una pequeña parcela cedida por el Ayuntamiento a experimentar con diversos cultivos alternativos. Confluyeron en la iniciativa, por una parte, el ansia de antiguos jornaleros por encontrar la manera de no tener que volver a emigrar y, por otra, la amplitud de miras y la visión de futuro de los responsables municipales, los primeros en apostar claramente por los llamados cultivos sociales alternativos, como posible motor de desarrollo. Se trabajó el espárrago verde, el triguero, productos de huerta, flores de invernadero y...fresas. El primer año se plantaron alrededor de 40.000 plantones, un volumen fuerte pero casi meramente testimonial al lado de las cifras que actualmente se barajan. Los resultados fueron magníficos, sobre todo por la calidad de la fresa, más dulce y carnosa, aun cuando el suelo no las tenía todas consigo. Se distribuyó completamente por mercados interiores, sobre todo Málaga y Sevilla.
Esta experiencia piloto de 1997 supuso un boom en la localidad. La noticia corrió como la pólvora y al año siguiente se confirmó la máxima: "Si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma", es decir, "si los jornaleros no quieren ir a la fresa, que la fresa venga a los jornaleros". En 1998 se localizaron plantaciones capaces de dar empleo a aproximadamente a 500 personas. Los plantones sembrados procedían de la cercana finca de "La Toleta", cruzada por el río Guadalete, y pertenecían a la variedad "camarrosa", que estaba dando mejores resultados que las variedades traídas de fuera. Este segundo año el mercado se expandió al norte de España y la comercialización, por ser de mayor entidad, se hizo a través de intermediarios de Huelva o La Puebla (Sevilla), donde existe una cooperativa de distribución de productos agroalimentarios. Esta segunda temporada fue aún más productiva, ya que con un nivel de residuos de la planta de menos del 50%, algo excepcional, se lograron 1,2000 kilos por planta, mientras que lo habitual en Huelva en que ronde los 800. Otra de las ventajas con que contó el cultivo en la Sierra es que fue la primera en ser cosechada, dada la bonanza del clima. La fresa francesa se recoge en marzo, lo que daba casi tres meses de ventaja a los agricultores locales.
Este proyectó contó con numerosas ayudas, tanto del programa de empleo Integra, de la Unión Europea, como del Programa de Prevención de la Emigración Temporera, de la Junta, que a través de la Conserjería de Asuntos Sociales concedió una ayuda de 100 millones de pesetas entregadas en Puerto Serrano de la mano del propio delegado de Gobernación, Francisco Menacho. En Abril de 1997 se solicitaron y en diciembre se concedían 124 millones de la UE, 100 de los cuales se destinaron a la fresa, y 21 de la Diputación. De la misma manera la propia Mancomunidad de Municipios de la Sierra de Cádiz y el INEM entregaron otros 90 millones para consolidar el proyecto.
La idea de comerciar el producto en otros países europeos empezó a concebirse también como futurible si la entidad de la producción aumentaba según las cuotas esperadas. Sin embargo, la criatura, por decirlo de alguna manera, no podía seguir creciendo a su antojo. Era necesario comenzar a prestar coherencia a la producción y distribución de la fresa, coordinarse para sacarle la máxima rentabilidad al esfuerzo de los productores. La fórmula de toque más justa y equitativa estaba cantada: el cooperativismo.
Hablar del futuro de Puerto Serrano, hoy por hoy, significa dejar atrás las cifras agoreras y asimilar una realidad que nada tiene que ver con la rigurosa carga negativa de que se impregnaban los datos con los que comenzaba el artículo. Algo está cambiando lenta pero inexorablemente no sólo en la estructura socioeconómica de nuestra localidad, sino también en los propios esquemas mentales de su población. Es cierto que aun es pronto para lanzar las campanas al vuelo y que el pueblo sigue manteniendo muchas secuelas de su largo pero difícil paso por la condena de la precariedad temporera, pero también es cierto que pase lo que pase en las futuras campañas de cultivo de fresas, va a existir una variable en todo esto que jamás volverá a ser la misma: la gente, prácticamente por primera vez desde la fundación del pueblo, ha tomado conciencia de que quizá los propios recursos endógenos de la localidad pueden evitar que Puerto Serrano siga siendo un lugar de paso, una tierra de paro entre campaña y campaña.
El conjunto de las administraciones públicas no ha permanecido ajeno a lo que mediáticamente alguién bautizó como "milagro de la fresa", y el propio Gobierno Central ha procurado su continuidad y diversificación. Se han multiplicado los programas agrícolas alternativos subvencionados para que prueben fortuna comercial la frambuesa, la lechuga, el brócoli, el tomate, el espárrago... Por su parte, el Ayuntamiento de Puerto Serrano, también ha dirigido sus esfuerzos hacia la minimización del riesgo que supone un monocultivo. La plantación de árboles nectarinos ha constituído hasta el momento otra de sus grandes apuestas agrícola, con un progresivo aumento de los beneficiarios desde el inicio del proyecto hasta la actualidad.
En el 2002 sólo hay 70 hectáreas, aunque lo ideal, según técnicos de la Cooperativa Bolichera, la más importante del sector, serían entre 150 y 200 “que no serían pocas, ni muchas”. No obstante, este descenso tiene un matiz positivo, y es que las hectáreas perdidas con respecto a la pasada campaña, no han dejado de cultivarse, ni sus agricultores han optado mayoritariamente por volver al jornal, sino que han sido reconvertidas para cultivar otros productos cuya planta y recogida resulte más barata, y, por lo tanto, encierre menos riesgos y, en líneas generales, menos rentabilidad, pero que, al menos, asegura un beneficio importante.
Así, nos encontramos con que este año hay más de 40 hectáreas de espárragos, 10 de coliflores, 4 de tomates (a nivel meramente experimental), y entre 60 y 70 hectáreas de melones y sandías, a lo que habría que añadir que este año se recogerá la primera tanda de nectarinos que se plantaron hace tres años. Todo ello, según los datos manejados por la gerencia de la Cooperativa Bolichera. Por otra parte, y como segundo indicativo esclarecedor, aunque se han reducido también el número de socios freseros, no ha bajado el global de ellos. Es decir, permanecen “asociados” por su intención de comercializar a través de la Cooperativa otros productos. “Nuestro gran reto -afirma Paco Barba- es conseguir que la gente siga cultivando, aunque no sea necesariamente fresas, porque diversificar los cultivos, singnifica, ni más ni menos que diversificar los riesgos”. Por ahora, todo parece indicar que se está en el camino adecuado.
Los frutales y nectarinos que se han plantado en nuestra localidad han tenido gran aceptación entre los agricultores, principalmente porque cuando alcanzan su tercer año de vida, se ha demostrado que la tierra y el agua de Puerto Serrano tiene las características necesarias para las variantes más rentables. Las cuatro hectáreas de tomates que se han comercializado a través de la Cooperativa Agrícola Bolichera en la presente campaña, ha sido una fórmula experimental que parece haberse desarrollado por los cauces previstos.
Junto con otros hortícolas, pueden ser la respuesta a la tan necesaria rotación de cultivos que buscan los técnicos. Con respecto a melones y sandías, el exito de estos productos el pasado año, ha hecho de durante el presente se amplíe la superficie cultivada a unas 60-70 hectáreas. Su principal ventaja es que su cultivo tiene muy poco coste, con lo que un año de pérdidas no puede resultar definitivo. Además, su periodo de producción complementa al de la fresa.
Finalmente, sobre la consolidación de una buena comercialización para el aceite, las presiones ejercidas por el Ayuntamiento de Puerto Serrano han conseguido que Juan Antonio Blanco, delegado de Agricultura, se comprometa a incluir a Puerto Serrano en la Denominación de Origen de la Sierra. Eso significa que hay una nueva dimensión a la explotación olivarera que puede ampliar su volumen de beneficios.
Antes de que la propia Junta de Andalucía se hiciera cargo de la labor de generar informes periódicos que analizaran la economía de los municipios andaluces, las principales fuentes de datos eran entidades privadas, normalmente bancarias, que presentaban sus estudios cada cierto tiempo. El 6 de febrero de 1994 apareció en Diario de Cádiz un informe de Banesto que databa de 1991, en el que literalmente podemos leer lo siguiente: “Puerto Serrano es el ejemplo prototípico de un municipio con carencias estructurales, lo que se refleja en su nivel de renta, el más bajo de la provincia”. De 44 municipios, Puerto Serrano era el número 44. La renta familiar, por entonces, se consideraba en torno a las 440.000 pesetas. El último estudio de este tipo responde a un informe hecho público en 1999. En él podemos leer que “Puerto Serrano ha pasado a ser el municipio número 25 de los 44 de la provincia, puesto que su renta familiar asciende a 1.383.278 pesetas”. En sólo 8 años, se avanzaron 19 puestos, dejando atrás localidades como Prado del Rey, Algodonales, Ubrique o Vejer. La renta familiar se triplicó.
Todos los organismos oficiales, utilizan tres criterios para establecer el grado de desarrollo de una sociedad: el aumento de la renta (que ya hemos visto hasta qué punto es espectácular), el consumo eléctrico y las líneas telefónicas instaladas. Con respecto al consumo eléctrico, en 1991 en Puerto Serrano se consumían 5.131 Mwh. En el año 2000 fueron 9.937. Casi el doble. Finalmente, las líneas telefónicas pasaron de ser 325 en 1991 a 833 en 1999, año en el que, por lo demás, se dio el boom del teléfono móvil.
Por si estas cifras fueran poco significativas, podemos señalar el espectacular incremento del número de viviendas familiares (1658 en 1993, y 3289 en el 2000) o las del paro, 1.039 en 1991 y 185 en el 2002, según datos publicados por el INEM.
A la hora de analizar las causas que han provocado el crecimiento económico evidenciado por los datos expuestos, cabrían un sin fin de consideraciones. No obstante, podemos señalar, como las más representativas, tres “motores” o impulsores del desarrollo:
a) La modernización de la agricultura (tratado con profundidad en otro apartado de este mismo suplemento).
b) La consolidación del cooperativismo.
c) La proliferación de pequeñas empresas o Pymes.
Está claro que el cooperativismo ha jugado un papel esencial en el importante desarrollo que la localidad ha apuntalado en los últimos diez permitiendo, sobre todo, su organización a la hora de poder optar a subvenciones de programas locales, mancomunados, autonómicos e incluso europeos. Nadie puede negar que la fórmula cooperativista ha sido el resorte definitivo a la hora de prestarle vida y coherencia a lo que no eran más que una serie de esfuerzos aislados por superar el anacronismo de los métodos de cultivo. La abanderada del sector agrícola, y pionera de la explotación de la fresa a gran nivel en lo que se ha dado en llamar " el ámbito alternativo" (alternativo a lo que ya existía en la región, se entiende), ha sido la Cooperativa Agrícola "La Bolichera", aunque trabajan otras con cuotas de producción propia de menor entidad, como "Puerto Sierra" y "Fresón de Puerto Serrano". Ubicada en la propia localidad, "La Bolichera" recibió del Ayuntamiento la subvención necesaria para construir una nave con cámara de frío. Buena parte del dinero invertido en la cooperativa se destinó a la formación de los jornaleros, así como a tareas de investigación y asesoramiento. Esta última faceta estuvo a cargo del ingeniero agrónomo Pedro García Galisteo, que controló la primera temporada del producto. Obtuvo en 1999 entorno a los 12 millones de kilos, frente a los tres millones y medio de la campaña anterior. Este espectacular crecimiento se ha conseguido gracias a la buena distribución del producto no sólo en mercados interiores, al que se destina el 10% de la producción; el 15% se destina a industria, elaborando un cremogenado de fresa; y el 75% restante se dirige a mercados europeos, principalmente Alemania y Francia, y en menor medida a Inglaterra, Holanda, y Austria.
La rentabilidad del producto fresero, así como el apoyo incondicional de las administraciones locales y la Mancomunidad de Municipios de la Sierra, obligó a aumentar la extensión cultivada y se buscó la mejor manera de dar coherencia a la productividad: el cooperativismo. Gracias a este modelo de organización, los productores han optado a importantes subvenciones de los planes INTEGRA, AEDL, Youthstart y Now.. La Cooperativa Bolichera contaba con más de 800 metros de superficie destinadas a la manipulación, además de otros 700 destinados a almacenamiento y preparación de cajas, pero actualmente las instalaciones han aumentado para hacer frente a la cuadruplicación de la producción. Además, para evitar el monocultivo, los cooperativistas han optado por seguir innovando con productos alternativos, como la ciruela, el melón o la sandía, con el objeto de que los agricultores de la zona del Guadalete pierdan la mentalidad de que sólo son rentables los cultivos tradicionales. Francisco Barba lo tiene claro: "Hay que ir más allá de rotar la remolacha, el girasol, el algodón. Esto no quiere decir que se evite su cultivo, pero hay que compaginarlo con otros más comerciales en los nuevos mercados".
El éxito de la fórmula cooperativista en la localidad tampoco ha sido arbitrario. En primer lugar por su larga trayectoria de apuestas por este tipo de empresas, en la que destacan la Cooperativa "El Indiano", de gran trascendencia jornalera, y la Cooperativa de Consumo Santa María Magdalena, con más de casi 25 años de existencia y alrededor de 600 socios que ha facturado el pasado año 300 millones de pesetas y dió empleo a 22 personas, según Manuel Carrero, Gerente de la entidad.
Uno de los elementos que me hacen pensar de esta manera es el cambio que en los últimos tres años se ha estado fraguando en la estructura de la empresa local, un cambio que viene como consecuencia del despegue agrícola de la Sierra. Es paradójico, pero han sido los cultivos sociales alternativos los que han provocado un enorme tirón de las pequeñas empresas, normalmente de estructura familiar, que han visto como el clima de bonanza económica y la reducción del paro promocionaban el consumo y aumentaban la facturación, ocasionando una reacción en cadena compuesta por la diversificación de actividades y el aumento de las plantillas.
En líneas generales se tiende a pensar en "macroempresa" como "empresa rentable" o "empresa generadora de empleo" pero lo cierto es que la creación de Pymes es uno de los indicadores de desarrollo más fiables barajados por los expertos. Por ello no es de extrañar que su crecimiento y expansión estén suponiendo la confirmación de que en toda la comarca se está dando un desarrollo equitativo y real, sin dejar de señalar el aumento cuantitativo y cualitativo del asociacionismo entre productores y diferentes sectores de la economía empresarial.En 1996, el año anterior a los primeros cultivos experimentales, en Puerto Serrano existían 160 empresas que pagaban el IAE; en 1999 fueron 193. Es decir, una vez realizada la ecuación simple de sumar las empresas de nueva creación y restar las desaparecidas, resulta que en 3 años han sido 30 empresas las que marcan el baremo por arriba, en positivo. Y eso en una localidad que, recordemos, aun no alcanza los 7000 habitantes.
Esto explica lo que es una realidad empírica fácilmente contrastable por todos aquellos que conocieron Puerto Serrano y que tengan la curiosidad de volver a visitarlo: en poco tiempo han aparecido papelerías, se han multiplicado las tiendas de ropa, diversificado y aumentado la oferta hostelera, etc... A un nivel superior, el auge económico de Puerto Serrano se ha visto reflejado en el crecimiento de determinadas empresas representativas de la localidad, como la Cooperativa de Consumo María Magdalena, a la que poco antes le resultaba inimaginable poder llegar a facturar 300 millones en una población con un consumo bastante limitado hasta el momento, o hacer inversiones anuales que superan los 25 millones de pesetas. Es decir, el crecimiento del consumo derivado del buen clima económico ha provocado no sólo la consolidación o el aumento de los dividendos en ciertas empresas, sino la multiplicación de las pymes, verdaderas artífices de la aparición de una textura empresarial sólida.
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